Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

Mesa de Poesía publica a colaboradores y colaboradoras más o menos permanentes e incluye con frecuencia a poetas invitados. Incluye una pequeña galería fotográfica. Cuenta también con una sección de Narrativa breve, artículos y otras expresiones de la palabra. Para ir a esa sección simplemente utilice el vínculo que con tal propósito está localizado en la parte superior derecha de nuestra portada. Para volver a la página de inicio localice el vínculo correspondiente en la sección antes mencionada.

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Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

1 de enero de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
De Bitácora del tiempo,
en Leyti y la ciudad del sol


Nota de prensa

Se busca una mujer 
que sueñe sobre mi pecho.
Que no se apure
y rompa la monotonía toda.

Amanecida
germine  una flor.

Desnuda
abra todas las ventanas                                 
y pase  la  luz 
el aire fino de su pelo.

Si la encuentran 
le dicen       con cuidado        
                                     en secreto 
que la vida es otra cosa 

                                     que la espero todavía.




Mesa de Poesía presenta a un nuevo poeta colaborador cubano. Se trata de Jesús García Clavijo, quien nació en 1951 en Santiago de Cuba. Vive aún en su ciudad natal. Ha publicado en varios países y obtenido diversos reconocimientos por su trabajo poético; entre sus poemarios podemos mencionar "A fin de cuentas", 2003; "...Y además es domingo", 2014; y una serie que nos ha enviado llamada "Poemas Galería". También sus relatos en su libro "Bitácora" que incluye algunos poemas como el que hoy publicamos. Bienvenido poeta García Clavijo.
Jesús García Clavijo,
poeta invitado,
de su poemario Galería (III),
Cuba


MUCHACHA DE ABRIL


                         
...Pero yo sólo tenía 20 años y tú 30
y aprendía de ti como enseñarte a sentirte a gusto
y sin vergüenza.

Elvira Alejandra Quintero



No recuerdo el momento de la mano ni del parque

aquel hombre me daba celos.


Ya no están, ni ella, ni él.


Cantaba tal un duende, calmado y melancólico

como en una despedida.


¿Quién resolverá el problema de las despedidas?


Los amigos no debieran irse de prisa

porque dejan al mundo sin esperanzas.


De cualquier manera,

es imprescindible el camino de los poetas.


La mujer que ama a un poeta, es una gota de rocío

la que no ama igual, pero de otra madrugada.


Pocos saben de esas tardes con su voz

ni su letra aparece en las vitrolas

aunque falte, un lucero y una espera.


Temo al pronóstico de los poetas porque se cumple.


La mujer que lo olvidó, no volvió a ver el arco iris

ni supo la forma en que se ama al amanecer.


Duro oficio el del poeta al tener tantos recuerdos

una lámpara y la caricia.


La caricia para que gire el mundo

la lámpara para que no se olvide el camino de regreso.


Mala costumbre la de no olvidar y la de olvidar igualmente

nunca se sabe el momento de tocar una ventana

porque detrás, está el amor.


La calma no se hizo para los amantes

a los amantes nadie los entiende

solo ellos saben el minuto exacto en que los pechos calman.


No recuerdo el momento de la mano

pero había una mujer cerca de un parque

y no está porque murió Leonardo Favio.


Pobre la mujer que lo olvidó y él no pudo olvidarla

ni le dejó un motivo para seguir viviendo

en este mundo de absurdos y sombras

de gente que no entiende, de muchachas de abril.