Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

Mesa de Poesía publica a colaboradores y colaboradoras más o menos permanentes e incluye con frecuencia a poetas invitados. Incluye una pequeña galería fotográfica. Cuenta también con una sección de Narrativa breve, artículos y otras expresiones de la palabra. Para ir a esa sección simplemente utilice el vínculo que con tal propósito está localizado en la parte superior derecha de nuestra portada. Para volver a la página de inicio localice el vínculo correspondiente en la sección antes mencionada.

Esperamos que su encuentro con la poesía en nuestra revista-blog sea de su agrado.

Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

7 de octubre de 2017

Nicolás Guillén,
(1902-1989)
Cuba,
En La paloma de vuelo popular

LA MURALLA

                                                                                              A Cristina Ruth Agosti

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–Una rosa y un clavel...
–¡Abre la muralla!

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–El sable del coronel...
–¡Cierra la muralla!

¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–La paloma y el laurel...
–¡Abre la muralla!

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–El alacrán y el ciempiés...
–¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la hierbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte...

17 de agosto de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
en Bitácora del tiempo, 2015


Tu mano y la palmada



Mi poema no es de versos

es un parto que espera tu palmada.

No son versos

eres tú a las dos de la mañana.

Mi poema es el parto

tú de azul

quitando el bagacillo de mi espalda.

Es tenerte

al borde de una espera prolongada.

Mi poema es de sollozos

perenne matriz de tus palabras

tu pelo suelto

tu mano y la palmada.

7 de agosto de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
fragmentos de Aquella lumbre sin sueño,
en poemario El fuego perdido

                                         
                                                         En algún lugar quedará algo de fuego,
                                                         una llama, una brasa en la ceniza...


......

De las alturas se derrumba un trueno
En el monte una ceiba se arrodilla
Un tronco intenta levantarse y no puede
Vuelve a dormirse entre un puño de hormigas
El agua levanta sus faldas y huye de la arena
La lluvia pasa y repasa una canción muy vieja
Jorge Sarmientos asciende de un barranco sin fondo
Viene arrastrando la montaña como si fuera marimba
Se sacude las estrellas murmura llora echa rayos
El es el culpable de que el silencio se nos muera
......

Ahora que le escribo a un amigo
que reside en Nueva York
siento que alguien,
desde la puerta, alguien me espía.
Y realmente
lo que sucede
es que mis huellas sobre los ladrillos,
mis pasos de cuando estaba triste
andan en pena.
Unos sobre otros sollozan, callados.
Como hojas secas en una plaza dormida.
O se ponen a masticar
algo que yo ya he olvidado
–mi sombra, tal vez,
ese medallón oscuro bajo el armario.
Y a ratos se ríen de mi ingenuidad
porque en la tal ciudad no vive nadie
y nunca se les escribe a los muertos.
Qué broma por Dios!

Sarmientos se sentó al piano
a marimbear un son.
Fue en una casa muy antigua
En París
Y para colmo en invierno
Me desenterró una tristeza
como de a seis y pico de años
Lloramos como indios borrachos
Las lágrimas brotaron
Pero el piano también lloraba
No sólo nosotros
El son era de Jorge nadie se lo disputa
Pero el muy fregado
de los bosques lo había extraído
Y de los pájaros y de las aguas
del país que anda conmigo [...]

11 de julio de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
En Aquella lumbre sin sueño, de su
poemario El fuego perdido
(1966-1968)

                                                                                          ¿Dónde está Roberto Obregón?
                                                                                        
                                                                                                           De aparecer apareció
                                                                                      pero en una lista de desaparecidos
                                                                                                                      Nicanor Parra





LA MARIMBA

Se procede a cortar el hormigo
y se arrastra al patio de la casa.

A la fuerza.

Se deja botado para que le penetre el sol
durante varios días.

Y que se le filtre la luna.

Es aconsejable ahumarlo, arropado.

En fin, dejarlo así y hacer como que uno
ni se fija en él. No hacerle caso.

Solito irá absorbiendo
lo que de lloro tiene el guas y la lluvia,
el cascabeleo de la cascabel,
lo que de entrañable tiene el tecolote,
lo que de puñal tiene el canto del clarinero.
Como pararrayos atraerá
los rumores del bosque,
el grito de un árbol bajo el pie del rayo,
el susurro del tiempo,
la desnudez del agua
y el hablar de la mujer triste.

Porque para eso es palo de música,
madera de alegrar.
Para eso sirve, el hormigo.

Y cuando alcanza su punto,
se va corriendito
a llamar a los adiestrados,
a los entendidos,
aquellos que saben medir la hondura
y la delgadez de las rajas o teclas
(las que de preferencia
se asientan con una botella
sin echarles barniz),
se convoca a aquellos que gradúan
la tensión de los cordeles
y sopesan la vaciez de los tecomates o cajones.

Y ya hecha la marimba
(animal precolombino,
cuadrúpedo, mamífero, recolector y bullicioso)...
entonces, ya terminada, soltarla!

Que se vaya por entre los poblados
y caseríos y por esos clubes,
que amenice los casorios
y festeje nacimientos,
que levante zarabandas en todos los rincones.

Y ojalá la dejaran entrar en los velorios.
Bueno, y que sirva de distracción
a todos aquellos que de por sí son silenciosos.

Para eso es palo de música,
madera de la que se extraen sonidos y cosas.

Que lave la amargura del rostro del mundo.

Y que cuando llegue la guerra
también que esté presente.
Porque ella, como una vaca milenaria,
bebe de nuestra sangre,
suena al son que sonamos
y le viene sobrando
que otros le anden averiguando la querencia!

9 de mayo de 2017

Miguel Crispín Sotomayor,
Cuba


Reflexiones

En plena soledad y en dolor pleno
recorre mi conciencia los caminos
aparta la maldad, lleva a su seno
lo bueno recibido del destino.

Defraudada la fe y trunca la utopía 
se injuria la historia, mi pasado.
El tiempo que viví, cuando vivía
y  parte del amor está enterrado.

                     La imperfecta salud y los entuertos,                     
la amada, la familia y los amigos,
el amor por los vivos y los muertos,
       se han ido convirtiendo en mis testigos.

¿Adónde han ido los sueños en su huida?
¿Volverán bordeando las montañas?
¿Puede encontrarse sostén para la vida
cuando se marcha detrás de ideas extrañas?


(6 de diciembre de 2016)

18 de abril de 2017

Roberto Sosa,
Honduras (1930-2011)


Secreto militar
                                            (Respuesta a Rafael Heliodoro Valle)



La Historia de Honduras se puede escribir en un fusil,
sobre un balazo, o mejor, dentro de una gota de sangre.
Llegará, en su día, 
la sombra al lirio
A Otto René Castillo, poeta guatemalteco capturado, torturado, mutilado y quemado vivo
en la base militar de Zacapa, en 1967, durante el gobierno de Julio César Méndez
Montenegro.


Para ellos, 
los adoradores del Primer Gallo
que al principio de la creación del Universo
se balanceó sobre la línea del horizonte,
los mismos
que planearon incendios y matanzas en frío,
se habla
de los Sandoval Alarcón, de los Videla, de los Pinochet,
de los D´Abuisson tocados, cada uno, por la magia
del crimen
que poseía
Truman, la Parca alucinada de Hiroshima – Nagasaki:
para ellos llegará, en su día, la sombra al lirio.



Nota: Poema tomado de la revista digital Isla Negra 12/440, de marzo de 2017

23 de febrero de 2017

Alejandra Pizarnik,
Argentina (1936-1972)


Poema para el padre

Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
                             que venían a deshora a recordarle
                             cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.



(23 de noviembre de 1971. Publicado en la revista Árbol de fuego, Caracas, año 5, No. 46, enero de 1972). Este poema ha sido tomado de revista digital Isla Negra No.12/438, correspondiente a febrero de 2017, que dirige el poeta Gabriel Impaglione.

1 de enero de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
De Bitácora del tiempo,
en Leyti y la ciudad del sol


Nota de prensa

Se busca una mujer 
que sueñe sobre mi pecho.
Que no se apure
y rompa la monotonía toda.

Amanecida
germine  una flor.

Desnuda
abra todas las ventanas                                 
y pase  la  luz 
el aire fino de su pelo.

Si la encuentran 
le dicen       con cuidado        
                                     en secreto 
que la vida es otra cosa 

                                     que la espero todavía.




Mesa de Poesía presenta a un nuevo poeta colaborador cubano. Se trata de Jesús García Clavijo, quien nació en 1951 en Santiago de Cuba. Vive aún en su ciudad natal. Ha publicado en varios países y obtenido diversos reconocimientos por su trabajo poético; entre sus poemarios podemos mencionar "A fin de cuentas", 2003; "...Y además es domingo", 2014; y una serie que nos ha enviado llamada "Poemas Galería". También sus relatos en su libro "Bitácora" que incluye algunos poemas como el que hoy publicamos. Bienvenido poeta García Clavijo.
Jesús García Clavijo,
poeta invitado,
de su poemario Galería (III),
Cuba


MUCHACHA DE ABRIL


                         
...Pero yo sólo tenía 20 años y tú 30
y aprendía de ti como enseñarte a sentirte a gusto
y sin vergüenza.

Elvira Alejandra Quintero



No recuerdo el momento de la mano ni del parque

aquel hombre me daba celos.


Ya no están, ni ella, ni él.


Cantaba tal un duende, calmado y melancólico

como en una despedida.


¿Quién resolverá el problema de las despedidas?


Los amigos no debieran irse de prisa

porque dejan al mundo sin esperanzas.


De cualquier manera,

es imprescindible el camino de los poetas.


La mujer que ama a un poeta, es una gota de rocío

la que no ama igual, pero de otra madrugada.


Pocos saben de esas tardes con su voz

ni su letra aparece en las vitrolas

aunque falte, un lucero y una espera.


Temo al pronóstico de los poetas porque se cumple.


La mujer que lo olvidó, no volvió a ver el arco iris

ni supo la forma en que se ama al amanecer.


Duro oficio el del poeta al tener tantos recuerdos

una lámpara y la caricia.


La caricia para que gire el mundo

la lámpara para que no se olvide el camino de regreso.


Mala costumbre la de no olvidar y la de olvidar igualmente

nunca se sabe el momento de tocar una ventana

porque detrás, está el amor.


La calma no se hizo para los amantes

a los amantes nadie los entiende

solo ellos saben el minuto exacto en que los pechos calman.


No recuerdo el momento de la mano

pero había una mujer cerca de un parque

y no está porque murió Leonardo Favio.


Pobre la mujer que lo olvidó y él no pudo olvidarla

ni le dejó un motivo para seguir viviendo

en este mundo de absurdos y sombras

de gente que no entiende, de muchachas de abril.

2 de diciembre de 2016

Francisco Garzaro,
Guatemala


Pájaro

Viajero en la bruma
                         el ave
en rasante vuelo
canta
     a la mañana
           en camino
                 de las flores

Del rocío humedece
                          sus alas, 
        su afilado pico
            tornasol de mieles
 busca
          en vano
                       la luna

17 de octubre de 2016

Roque Dalton,
El Salvador

EL VECINO
(En III Por el ojo de la llave. El Turno del ofendido)

Tiene una esposa más bien,
fea.

Tiene dos hijos que sacaron sus ojos
y que por estos días persiguen a los gatos en el barrio.

Trabaja, lee mucho, canta por las mañanas;
pregunta por la salud de las señoras;
es amigo del pan, del panadero;
suele beber
cerveza al mediodía;
conoce bien el fútbol, ama el mar,
desearía tener un automóvil,
asiste a los conciertos, tiene un perro pequeño,
ha vivido en París, escribió un libro –creo yo
que eran versos–,
se siente satisfecho al ver los pájaros,
paga sus cuentas al final del mes,
ayudó a reparar el campanario...

Ahora está en la cárcel prisionero:
también es comunista, como dicen...

1 de septiembre de 2016

Cristina Montenegro,
Guatemala, 2010

A propósito del despertar

A veces espera
oscuro
acurrucado al extremo del llanto
acariciado de verana llovizna
húmedo, fresco
luz primera al calor del día
así aparece,
anunciado,
dejando la magra noche de ojos pesados
y la luz cansada
de estrechos sueños y palabras calladas.

A veces llega
sin ser invitado
airoso, valiente, clavando las uñas
y de tajo,
su voz de puñales
corta los oscuros recuerdos
y las esperanzas rotas.

A veces llega
esperado y sorprendente
vestido de luces y arcoíris
invitando a la danza
coreando, fuerte y más fuerte
llamando insistentemente
a la insurrecta vida
para que dé batalla
para que no se rinda.

18 de julio de 2016

Francisco Garzaro,
Guatemala

De la lluvia y el río en la palabra
(En Intimidades del agua, 18 de febrero de 2012)


Mientras haya lluvia beberé

esencias rotundas

verticales

calmaré la sed que es de palabra

para decirlo todo

o casi lo circundante

aquello inatrapable, indefinible,

indescifrable como el visitador de los sueños

o como el pájaro negro de la mañana

o tal vez como toda la poesía

en su alta montaña azul con su pluma al viento



Mientras haya río hundiré mis manos en su caricia

en agua nueva plena de historia vieja

de cuentos tristes superficialmente extraños

ese meandro de solitaria transparencia

colmará por fin estos poros

por donde mira la luna mis huesos

¿Y estos ojos?

estos ojos no sé si serán todavía los míos

se van por caminos recónditos

resbaladizos

por lágrimas e irritaciones del coraje

llevan la piel cansada estos ojos de años

con los pasos en falso

con las creencias caídas

con los sueños apalabrados que se crecen como ciervos perseguidos

¿Ah!, triste, fiera y tierna poesía si te pudiera tocar

con estos dedos que saben escribir tu nombre al umbral de la flor

junto a los senderos mil veces andados

pero huyes, oscureces los parajes de viento

ocultas tu resplandeciente plumaje creador del verso

y muere el azscuán migrante sin desplegar siquiera sus alas



Es cuando tenemos que hablar crudeces

hablar de justicia implacable

de convertir tu rubor de beso en feroz tinta de aliento

así llego a ciegas por el agua

en la madre lluvia a tu cosmos enigmático

para convocarte y para que convoques.

(Somos tu palabra; tú, sólo nuestra boca, nuestras manos que laboran).