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25 de octubre de 2011

Roberto Obregón: Poemas para comenzar la vida




Tres cantos para la princesa muerta
(Roberto Obregón Morales, de Poemas para comenzar la vida)

..........................Los pájaros no cantan. El hormigo duerme: Todo está silencio. Silencios.

I

La princesa duerme
su sueño de marimba.

Sus ojos guardan
un manojito de luceros,
y sus labios pálidos
-cubiertos de luna-
dos notas de hormigo.

Su cuerpo duerme
sueño de volcanes desnudos
tendidos a lo largo,
en la intimidad del lago.

Sus piernas de cedro
tiemblan bajo las ondas;
sus dedos ansiosos de tierra
salen a la playa,
y su pelo con fe de musgo
se enreda en las rocas.

-Un cenzontle llora
del otro lado del río.
¡Ay!, un canto triste se escucha
sobre las teclas del agua...

La princesa duerme
su sueño de marimba.

II

Ixquic tenía el andar tranquilo
como el correr de las aguas claras.
Sus ojos eran el perpetuo otoño
desmenuzado en alondras.
En su vientre de jade
no estaba esculpido el deseo,
y su corazón estaba limpio
de ensueños.
Pero mil teponaxtles vibraron
su pecho en la montaña
y el hermano viento desfiló su queja
sobre los altos pinos.
Ixmucané escribió la ley
para que Ixquic amara en silencio
como ave sin canto.
Con amor ausente de rosas
y llanto de estrellas,
rocío,
lágrima perpetua de la noche.
Ixquic abrió su corazón silvestre
para sembrarlo de besos calcinados;
para que en su cuerpo de barro
nacieran frutos
y de su sangre salieran dioses.
Cumplió y la muerte se la llevó
en su canto de redención y gloria.

III

¡Ay!, Ixquic está desnuda
como tecla huérfana de notas,
allá, en el fondo, temblando
cada vez que el viento pasa;
allá, en el fondo, metálica
como si estuviese muerta.

¡Ay!, los pájaros del bosque
vienen con alas de noviembre
a copiar de la princesa
su sonrisa de cristal.
-Un cenzontle llora
del otro lado del lago.

¡Ay!, los sauces derraman
su llanto silvestre
porque la princesa duerme
sin que en sus ojos despunte el alba,
porque la princesa duerme
su eterno sueño de marimba.


7 de octubre de 2011

Cuba
miguel crispín sotomayor
De En la distancia, África, 1978-80





Si te dicen...


Si te dicen que mi impaciencia muere
que la calma me acuna
y mi pensamiento está pronto a dormirse, no lo creas.

Si te dicen que mi  amor voló
y en su nido crece la indiferencia
y un poco de despecho, no lo creas.

Si te dicen que me olvido de ayer
y me resulta igual
el nacimiento o la muerte del día, no lo creas.

Porque cada tarde muerdo algún recuerdo
a la caída del sol
y algunas noches
deseo robarme una estrella.