Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

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Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

31 de enero de 2012


Nicolás Guillén, Cuba



La muralla
(Nicolás Guillén, Cuba, de La paloma de vuelo popular)

                                                                                              A Cristina Ruth Agosti

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

-¡Tun, tun!
-¿Quién es?
-El sable del coronel...
-¡Cierra la muralla!

-¡Tun, tun!
-¿Quién es?
-La paloma y el laurel...
-¡Abre la muralla!

-¡Tun, tun!
-¿Quién es?
-El alacrán y el ciempiés...
-¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla,
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte...

24 de enero de 2012


Poema a Agustín Barrios Mangoré
El Imparcial, Guatemala, 20 de septiembre de 1933,
en ocasión de la visita a Guatemala del gran guitarrista 
 


Salutación a Mangoré
(Luis Barrera Rodríguez, Guatemala, 1933)

Excelso embajador de la Armonia:
Empenachado de gloria a este rincón arribas
del brazo indígena de tu guitarra.
¡La guitarra condecoración inclita
que prendiera en el pecho de tu vida
el gran espíritu de nuestra América.
Sacerdote supremo de la música:
en unión misteriosa de tu morena bruja
enciendes la hoguera crepitante de magias
donde alzándose, vibra la lengua del sonido,
híspida de fervores, dadivosa de lúbricas ternuras.
Y magnetizas tantas almas,
conturbas corazones y soliviantas nervios
que estallan en un mitin de ovaciones.
Rompes el privilegio de los arcos,
de los nobles violines... y a tu voz de maestro
bajo el garbo triunfal de tu guitarra,
haces pasar a Schumann, a Beethoven y a Bach
en una irradiación de maravillas.

-----o-----

¿Y qué más indio regio?; para ti no hay secretos,
que lo digan las yemas de tus dedos
donde revientan siempre cosechas de milagros,
ni para la guitarra borracha de emociones,
híspida de fervores, dadivosa de lúbricas ternuras
y poseída de orgullo porque encierra
un nuevo corazón de nuestra América.
Caja donde dormita la tonada
y la canción pampera vigorosa de la selva,
mestiza guaraní que desparrama
sobre el dolor y la tristeza india,
las mielesw típicas de la guajira...
Evocas escenas turbulentas, y entonces
la guitarra al conjuro de tus manos,
nos hace oír tambores y clarines
que marchan entorchados de insurgencia
desde el gran pentagrama de las cuerdas.

-----o-----

Hoy que vas a la par de tu guitarra
con la guardia solemne de la fama y la gloria,
divino misionero de la América
que cruzas por el mundo cumpliendo su designio
de conquistar legiones de conciencias
con la palabra máqgica del arte;
mientras, frente a tu bizarría
desfila un escuadrón de reverencias,
te aclama frenético de júbilo
un sonoro clarín guatemalteco
subido en el torreón de mi poema!...

17 de enero de 2012

montenegro: Sentir y tiempo



Tiempo
(cristina montenegro, Guatemala)


Puede llegar el tiempo

de callados cantos

y puede llegar el tiempo

que no pueda imaginarme

en el centro de tus ojos,

en el mar de tu razón.

Y puede también

que ese tiempo

amanecido de jengibres

ya no perfume los segundos

ya no recuerde la caricia

ni el sueño de vientos y cometas

que convocan tu marea.

10 de enero de 2012

Cuba

miguel crispín sotomayor




El amor puede ser muchas cosas


El amor puede ser muchas cosas: una calle,
una esquina, el banco de un parque.
Una pared que sostuvo una espalda y un pie.
Puede ser la luz de una ventana,
la caída del sol sobre dos manos aprisionadas
o el despertar de dos cuerpos enlazados.
La luna.
Pero aún, hay más amor:
hay amor
cuando se besa a un niño que reclama
la misma luz que alguna vez
ansiamos recibir de una ventana
y dormir bajo esa luna,
que en una noche de placer nos alumbró,
con la seguridad de que al despertar
encontrará el sol
y no el hambre que lo devora.
Hay amor
cuando esos niños, desde su infortunio,
lanzan un reto a nuestra rebeldía.