Colectivo-hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria bajo la dirección de Francisco Garzaro.

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Esperamos que su encuentro con la poesía en esta revista-blog sea de su agrado.

Nuestro saludo desde Latinoamérica para el mundo.

30 de noviembre de 2015

Francisco Garzaro,
Guatemala




La poesía, la compañía y las cosas de la vida

(Un tanto de prosa no viene mal)

I



En la mañana un poco de avena. La recibo en el cuarto entreabriendo aún los ojos. Bebo su lechosa consistencia aguardando la energía que la afama. La lleva mi compañera hasta la cama donde aún permanezco tercamente. Necesito espantar el sueño que por el recuerdo no se va. Pronto la habitación recobra la apariencia de siempre y me paso el último sorbo. Se hace realidad un nuevo día. Santuiseña: qué buena compañía; qué suerte la de contar con ella, con su permanencia después de tantos años: camina y camina conmigo, venciéndolo todo; los trabones diversos de la vida, los traspiés. Nos amamos pues.

Persistentemente sigo vivo en un país donde la muerte es común como un saludo. Un día más a favor o en contra, depende.  Entonces se suceden las imágenes; las escenas adelantadas de las calles que recorreré de nuevo para encontrar la clave, el respirar. El sentido que ha de tener el acertijo es lo que me parece importar. La lucha contra la angustia, la búsqueda de un bienestar que no siempre se obtiene a cambio de dinero. Encontrar la causa del reír y del sentir los pies avanzando hacia la novedad cotidiana. El hallazgo de simbologías en los andenes callejeros rotos de ir y venir. El descifrar los garabatos, las exigencias, las súplicas abandonadas en las viejas paredes interminables del centro de esta ciudad capital guatemalteca. Las rústicas palabrotas en las puertas de los vecindarios; esos lugares, esos espacios donde se evidencia la maquinaria multitudinaria del pueblo.

Van llegando las frecuencias significantes. Las dimensiones alteradas por el crecimiento urbano. Los campanarios que quedaron diminutos ante las altas edificaciones, claro, excepto las torres amarillentas de la metropolitana Catedral que aún llenan de campanadas la Plaza de la Constitución poblada de gente, zanates y palomas. Casi nunca faltan las cabras lecheras y el pastor que completa el paisaje con su toque bucólico. Y ahí están también los silencios prolongados en las sombras del día y de la noche. Entrecejos escrutadores. Ladronzuelos. Orfebres. Mariguanos por los rincones con el retumbe tamborero constante del gurpo garífuna que llena de danza el espacio abierto de la Plaza. Indigentes. Borrachos en resaca. Turistas casi extraterrestres visitando un país macondiano, o mejor aún, que quizás sea alguna representación de Xibalbá. Putas deambulando desvelos. "Sexoservidoras" pululando por ahí hartas del vivir y la desesperanza. Jóvenes colocando sus ventas callejeras en las esquinas atentos a la persecución municipal. El Centro Histórico de la protesta eleva el grito ciudadano hasta los confines de la existencia en este territorio que a algunos se les ocurrió llamarle Guatemala.

También están los ojos de las muchachas. Las parejas besándose interminablemente mientras descansan en el borde la fuente "luminosa". Los soldados que custodian el ahora llamado Palacio Nacional de la Cultura y las ratas que corren entre los jardines de la Plaza

Episodios de la cotidianidad. De las cosas y de los seres constantes en el viejo centro de la capital de Guatemala. Es el movimiento de imágenes y sonidos; las dimensiones humanas y arquitectónicas que se encuentran mientras se avanza a pie paso a paso por la zona metropolitana del Centro. Un mundo que se lee irremediablemente crudo porque la realidad más evidente del país la marcan las exigencias sociales en la calle. Hay un goteo poético en este lugar de barrios centenarios y protestas.




II                                                                 


La chica en la esquina del bar. El hombre la devora; la consume en el beso que escapa y queda para siempre en la boca. Concluirá la vida. La chica no lo olvidará porque el del beso ha firmado ya la muerte al fondo del enorme puente. Importante la pasión en el discurrir abigarrado de la existerncia. Acaba a cada instante en la morgue de los hospitales públicos. Algunos adinerados mueren indiferentemente infelices o bendecidos entre médicos y curas o monjas empresariales que correrán en su día la misma suerte. Cuestión de fantasear con la señora muerte y concluir inertes en una morgue de pobres o ricos. Es cuando el fantasma de Asturias o de Salarrué o aun de García Márquez sugiere la extraña magia que flota por dondequiera en toda la realidad fantástica de la vida y de la muerte. Porque la muerte es magia heredada de la vida y esa es la pregunta que hemos de preguntarnos si en verdad hay linterna en la región de nuestros supuestos talentos.

Por eso la poesía. Y la música y la pintura. Y por eso la mujer. Y también el amigo que se acerca y nos confía algún temor o cierto importante pero discretamente oculto éxito. Mi fórmula es discurrir el tiempo deambulando a pie por maravillosos barrios céntricos donde me permito vivir a expensas de todo lo que ocurre a mi alrededor.

"No te vayas mi amor", "te quiero Silvia cabrona, volvé", "te quiero mi amor", "Susana y Pedro" son cuentos cortos, brevísimos de la vida de la gente que se lee en las paredes con mensajes de belleza y drama.



II

Recuerdo a Salarrué


La última aventura, esa cosa de la que apenas sobreviví. La intensidad del páramo paradisíaco fue tal que perdí el puesto de timonel y el duende enfiló al país de nunca jamás.  La idea llegó cayéndome sin aviso y confié en él, sí, en el duende. Me entregué a él porque le asistía una explicación histórica y porque ésta daba razón de ser al planteamiento de un amor donde se rebasaba la propiedad de un ser sobre el otro y viceversa y se podía vivir en plena comunidad un hombre y dos mujeres.  Una suerte de pionerazgo en un pobre país donde se niega la plurinacionalidad que le es esencial. Un bosque era aquel adonde me llevó el duende con su propuesta de una realidad que solo podía concretarse entre seres que llegaran del futuro. Allí una pequeña parte de la Utopía se tornaba real desde que se divisaba su umbral pletórico de flores.

Algún mágico toque hizo surgir el ensueño que pronto fue la nave que despegó. El duende cantó los sortilegios y me perdí en las aguas pensándome en el futuro. Íbamos tres a bordo mas sólo yo me futurizaba mientras mis compañeras entraban en pánico. Naufragó la cápsula y en la embriaguez amanecí derrotado a más no poder con el duende sonriéndome. Desde entonces, siempre dos porque la tres se exilió, la compañera comprende la derrota y su amor es tal que aun lucha en mi compañía.

Con el duende, al final siempre somos tres.



III

La tarde del jueves el duende lanzó el reto de ir a beber cerveza a un bar que él prometía inolvidable. Caminamos hasta llegar al Cementerio General, 20 Calle de la zona 1; yo pensando en las pintorescas cantinas aledañas al lugar y el ente divirtiéndose mediante engaños de no entrar a ningún sitio. De pronto atravesó la avenida y se paró frente a la puertona invitándome a entrar. No temas, me dijo, nos esperan al final de la calle principal...







8 de noviembre de 2015

Rolando Revagliatti,
Argentina

AMOR DE POEMAS

Poemas de amor
poemas de algún amor
poemas de amor relativo
poemas de indeclarable amor
poemas de amor grotesco
poemas de amor en retirada
poemas de asfixiante amor
poemas de amor difuso
poemas que trasladan amor y que, a veces, lo instalan
poemas de amor contrariado
poemas de amor para ser declamados
poemas de amor suplicante
poemas de inaceptable amor
poemas de amor a las consecuencias
del amor o, por lo menos, a las consecuencias
de los poemas de amor
poemas de amor amable
poemas de amor contravencional
poemas de amor precario
poemas desquiciados de amor
poemas de amor furtivo y fortuito
poemas de amor con mensajero del amor
poemas de amor como mensaje de texto
poemas empalagosos de amor empalagoso
poemas de amor que emplaza
poemas de amor tan ridículos
como las cartas de amor que
ya sabemos, son necesariamente ridículas
poemas de amor a la madre del enemigo
poemas de amor al padre del novio
poemas de amor preñados de resentimiento
poemas de amor al dinero
y sus derivados, por ejemplo
los pozos de petróleo
poemas de amor al propio petróleo
y sus derivados, por ejemplo, la nafta
poemas de amor inmersos en historietas del amor
poemas de amor al reflejo
de uno mismo en el lago
poemas de amor prostibulario
poemas de amor retentivo
y poemas de amor supurativo
poemas de amor al prójimo
poemas de amor imposible
poemas anémicos de amor
poemas de amor de los que tienen mucho amor para dar
o a manos llenas
poemas de amor de los lisiados del amor
poemas de amor al Amor

Lo dicho: poemas

Y poemas de odio
al amor.