Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

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Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

17 de agosto de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
en Bitácora del tiempo, 2015


Tu mano y la palmada



Mi poema no es de versos

es un parto que espera tu palmada.

No son versos

eres tú a las dos de la mañana.

Mi poema es el parto

tú de azul

quitando el bagacillo de mi espalda.

Es tenerte

al borde de una espera prolongada.

Mi poema es de sollozos

perenne matriz de tus palabras

tu pelo suelto

tu mano y la palmada.

7 de agosto de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
fragmentos de Aquella lumbre sin sueño,
en poemario El fuego perdido

                                         
                                                         En algún lugar quedará algo de fuego,
                                                         una llama, una brasa en la ceniza...


......

De las alturas se derrumba un trueno
En el monte una ceiba se arrodilla
Un tronco intenta levantarse y no puede
Vuelve a dormirse entre un puño de hormigas
El agua levanta sus faldas y huye de la arena
La lluvia pasa y repasa una canción muy vieja
Jorge Sarmientos asciende de un barranco sin fondo
Viene arrastrando la montaña como si fuera marimba
Se sacude las estrellas murmura llora echa rayos
El es el culpable de que el silencio se nos muera
......

Ahora que le escribo a un amigo
que reside en Nueva York
siento que alguien,
desde la puerta, alguien me espía.
Y realmente
lo que sucede
es que mis huellas sobre los ladrillos,
mis pasos de cuando estaba triste
andan en pena.
Unos sobre otros sollozan, callados.
Como hojas secas en una plaza dormida.
O se ponen a masticar
algo que yo ya he olvidado
–mi sombra, tal vez,
ese medallón oscuro bajo el armario.
Y a ratos se ríen de mi ingenuidad
porque en la tal ciudad no vive nadie
y nunca se les escribe a los muertos.
Qué broma por Dios!

Sarmientos se sentó al piano
a marimbear un son.
Fue en una casa muy antigua
En París
Y para colmo en invierno
Me desenterró una tristeza
como de a seis y pico de años
Lloramos como indios borrachos
Las lágrimas brotaron
Pero el piano también lloraba
No sólo nosotros
El son era de Jorge nadie se lo disputa
Pero el muy fregado
de los bosques lo había extraído
Y de los pájaros y de las aguas
del país que anda conmigo [...]