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1 de enero de 2017

Jesús García Clavijo,
poeta invitado,
de su poemario Galería (III),
Cuba


MUCHACHA DE ABRIL


                         
...Pero yo sólo tenía 20 años y tú 30
y aprendía de ti como enseñarte a sentirte a gusto
y sin vergüenza.

Elvira Alejandra Quintero



No recuerdo el momento de la mano ni del parque

aquel hombre me daba celos.


Ya no están, ni ella, ni él.


Cantaba tal un duende, calmado y melancólico

como en una despedida.


¿Quién resolverá el problema de las despedidas?


Los amigos no debieran irse de prisa

porque dejan al mundo sin esperanzas.


De cualquier manera,

es imprescindible el camino de los poetas.


La mujer que ama a un poeta, es una gota de rocío

la que no ama igual, pero de otra madrugada.


Pocos saben de esas tardes con su voz

ni su letra aparece en las vitrolas

aunque falte, un lucero y una espera.


Temo al pronóstico de los poetas porque se cumple.


La mujer que lo olvidó, no volvió a ver el arco iris

ni supo la forma en que se ama al amanecer.


Duro oficio el del poeta al tener tantos recuerdos

una lámpara y la caricia.


La caricia para que gire el mundo

la lámpara para que no se olvide el camino de regreso.


Mala costumbre la de no olvidar y la de olvidar igualmente

nunca se sabe el momento de tocar una ventana

porque detrás, está el amor.


La calma no se hizo para los amantes

a los amantes nadie los entiende

solo ellos saben el minuto exacto en que los pechos calman.


No recuerdo el momento de la mano

pero había una mujer cerca de un parque

y no está porque murió Leonardo Favio.


Pobre la mujer que lo olvidó y él no pudo olvidarla

ni le dejó un motivo para seguir viviendo

en este mundo de absurdos y sombras

de gente que no entiende, de muchachas de abril.