Esperamos que su encuentro con la poesía en este blog sea de su agrado.
Nuestro saludo desde Latinoamérica para el mundo.
2 de junio de 2023
Tiempo, C.Montenegro
8 de marzo de 2023
Hechicera. A.Flores
10 de febrero de 2023
Strauss, J.García Clavijo
10 de diciembre de 2022
La muerte. Miguel C. Sotomayor
2 de noviembre de 2022
Rubens, J.García Clavijo
9 de agosto de 2022
Refugios, A. Flores
10 de julio de 2022
Tal Vez, J.García Clavijo
11 de junio de 2022
¿Qué puedo decirte, compañera? M.C.Sotomayor
10 de mayo de 2022
Nacida de la... J.García Clavijo
10 de abril de 2022
Conjugación, M.C.Sotomayor
10 de marzo de 2022
De muertos y olvidos, A. Flores
8 de febrero de 2022
Vincent, J.García Clavijo
2 de enero de 2022
Tránsfuga. A. Flores
2 de diciembre de 2021
Ida y... M.C. Sotomayor
Miguel Crispín Sotomayor,
Cuba,
In Memoriam
8 de noviembre de 2021
Viejo. F. Garzaro
12 de octubre de 2021
Guitarra. F.Garzaro
9 de septiembre de 2021
Sin sombra, J.García Clavijo
10 de agosto de 2021
El vuelo...M.C.Sotomayor
Pasó ayer, pasó hoy... ¿mañana pasará?
10 de julio de 2021
Frida, J.García Clavijo
10 de junio de 2021
Mirando al... Miguel Crispín Sotomayor
5 de abril de 2021
Picasso.J.García Clavijo
Píntame, hazlo a plumilla.
Ven luego a caminarme...
Isell González
con tonos rosas y rojos
lo amó en una cuerda floja
en una carpa de circo.
Arlequín fue su otro yo
un elefante con alas.
En el Vaso de ajenjo metió un terrón de azúcar
un Mandril hasta él mismo.
Guernica, dos meses de desgarros
el caballo moribundo,
la mujer con su hijo muerto
un edificio en llamas
como su vida y el apellido de su madre.
12 de febrero de 2021
El Tiempo, Buey, M.C. Sotomayor
1 de enero de 2021
Fantasía del poeta... F. Garzaro
Francisco Garzaro,
Guatemala
FANTASÍA DEL POETA Y DIOS
(Alrededor de septiembre de 2010)
-Alfonso Navarro Oviedo, In Memoriam-
I
Deliró un poeta soñando
que con dios una chamusca jugaba
en la impecable cancha de la finca celestial.
Que reía dios,
a sus anchas
cual terrenal fulano;
que él goleaba duro
al transparente anciano.
Que dios era un ruco divino
y él un hombre pobre,
un niño flaco al filo oscuro de su penúltima noche.
Que soñó con dios me dijo,
que asegún, pues, que de veras existe:
que no parece tan malo, ni bueno:
que es alto, moreno, ágil, viejo, risueño;
que no fuma
que lee un tanto
que loquea al rato un poco.
II
Hiere su pecho vil hierro candente
la metralla;
qué rojo atardece en Miramonte casa y cura,
¡ah resonancia expansiva!, ¡oh alto grito-de-los-sin-voz!
Corre río caudaloso con tu espuma al umbral en que bebe la muerte: ¡llénala de vida!
Cae quejumbrosa la tarde,
palidece el horizonte: son los ayes de la gente,
el torogoz magnífico que vuela al Sur
cuando al expirar un hombre
con su última sangre escribe roja, doliente
en la pared su última palabra:
“Perdónalos, porque no saben lo que hacen...”
(Y lo sabían, Alfonso, lo sabían).