Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

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Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

11 de julio de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
En Aquella lumbre sin sueño, de su
poemario El fuego perdido
(1966-1968)

                                                                                          ¿Dónde está Roberto Obregón?
                                                                                        
                                                                                                           De aparecer apareció
                                                                                      pero en una lista de desaparecidos
                                                                                                                      Nicanor Parra





LA MARIMBA

Se procede a cortar el hormigo
y se arrastra al patio de la casa.

A la fuerza.

Se deja botado para que le penetre el sol
durante varios días.

Y que se le filtre la luna.

Es aconsejable ahumarlo, arropado.

En fin, dejarlo así y hacer como que uno
ni se fija en él. No hacerle caso.

Solito irá absorbiendo
lo que de lloro tiene el guas y la lluvia,
el cascabeleo de la cascabel,
lo que de entrañable tiene el tecolote,
lo que de puñal tiene el canto del clarinero.
Como pararrayos atraerá
los rumores del bosque,
el grito de un árbol bajo el pie del rayo,
el susurro del tiempo,
la desnudez del agua
y el hablar de la mujer triste.

Porque para eso es palo de música,
madera de alegrar.
Para eso sirve, el hormigo.

Y cuando alcanza su punto,
se va corriendito
a llamar a los adiestrados,
a los entendidos,
aquellos que saben medir la hondura
y la delgadez de las rajas o teclas
(las que de preferencia
se asientan con una botella
sin echarles barniz),
se convoca a aquellos que gradúan
la tensión de los cordeles
y sopesan la vaciez de los tecomates o cajones.

Y ya hecha la marimba
(animal precolombino,
cuadrúpedo, mamífero, recolector y bullicioso)...
entonces, ya terminada, soltarla!

Que se vaya por entre los poblados
y caseríos y por esos clubes,
que amenice los casorios
y festeje nacimientos,
que levante zarabandas en todos los rincones.

Y ojalá la dejaran entrar en los velorios.
Bueno, y que sirva de distracción
a todos aquellos que de por sí son silenciosos.

Para eso es palo de música,
madera de la que se extraen sonidos y cosas.

Que lave la amargura del rostro del mundo.

Y que cuando llegue la guerra
también que esté presente.
Porque ella, como una vaca milenaria,
bebe de nuestra sangre,
suena al son que sonamos
y le viene sobrando
que otros le anden averiguando la querencia!