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7 de noviembre de 2013

Nicaragua


La puesta en el sepulcro
(Carlos Martínez Rivas, Guatemala, 1924)


Cuando ya no me quieras

Cuando ya no me quieras y no podamos estropear
       nada
Porque nada estará vivo y confiado

Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido
Y todos se hayan marchado
Diremos: "Algo se ha perdido. No mucho
Pero algo esencial –un culto, un lenguaje,
Un rito–  está perdido".

Cuando hayamos dejado de ser esto que somos:
Una pareja expuesta al dardo
Desnudo y apremiante
Mal avenida pero bien enlazada
Y nos dispersemos en otros círculos
Y nos disipemos en otras charlas

Habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes
Se atraparon.  Los vimos balancearse,
Estremecerse, volver a la seguridad
Y caer".

Para entonces, el zumbido del tractor
Rumiándote en el hosco destierro
Volverá a oírse en el fondo del campo
Las chorejas del guanacaste caerán
Con un golpe seco frente al portal
Pero esos rumores de la vida nos llegarán por separado
Y otro sol será tu sol y otra luna será mi luna

     Cuando ya no me quieras

Cuando en la reunión tus ojos
Al encontrar los míos ya no me digan: "Espera
A que acabe con estas gentes. Pero mi corazón 
     te pertenece"

Cuando en las incesantes fases
de tu errabunda búsqueda femenina
Ames a otro
Y te desveles bajo otra antorcha
Y te descalces delante de otro cetro

Cuando trasmitas a otro el poder que yo te 
      trasmití
Pensaré agudamente: "Ya se le agotará.
Entonces vendrá a mí y no le daré más"

Y así siga por el mundo y a través de los días
Garantizándome en mi frustración y mi orgullo
Como un mendigo sobre un pedestal

Recorriendo el obstruido pasado
Como un sucio canal maloliente en el crepúsculo:
"Aquí estuve brutal. Ahí comenzó el desierto. En
Aquel banco trató de heririme. Tal día..."

     Cuando ya no me quieras
     Y yo ya no te tema

Cuando contentadizo, trivial, inadecuado
Para la soledad y la amargura
Yo mismo haya olvidado –cuando
Ya no me quieras– que me quisiste

Mantos y mangas de mujeres
Erinnias disfrazadas de monjas
Me depositarán en la obscura y helada tumba
que me busqué.